El desafío de techar y cerrar espacios a la intemperie
Las terrazas a cielo abierto son uno de los espacios más codiciados en las zonas urbanas, pero su exposición total a los factores climáticos limita drásticamente sus días de uso. Convertir una terraza descubierta en un quincho, un estudio o un salón de usos múltiples requiere la ejecución de un cerramiento integral, también conocido como «jardín de invierno» o estructura auto-portante. Este tipo de proyectos representa un desafío arquitectónico mayor que cerrar un balcón tradicional, ya que se debe generar la «envolvente» completa del nuevo ambiente: esto implica construir no solo las paredes perimetrales de vidrio, sino también la cubierta o techo que soporte todo el conjunto de manera segura y estanca.
Combinación de sistemas: Techos y aberturas laterales
Para que el nuevo ambiente sea verdaderamente versátil, la clave está en la elección de los sistemas de apertura y cobertura. En la parte superior, se puede optar por techos fijos para priorizar el aislamiento, o techos corredizos (manuales o motorizados) que permitan ventilar rápidamente el aire caliente que se acumula en verano. Para los frentes y laterales, la perfilería de aluminio ofrece múltiples configuraciones. Las puertas corredizas son clásicas y no invaden el espacio interior, mientras que los sistemas plegadizos son la tendencia actual, ya que permiten abrir hasta el 90% del vano, logrando que el cerramiento «desaparezca» visualmente en los días de buen clima, integrando el interior con el exterior restante de la terraza.
Aislamiento frente al clima urbano y las normativas
Una terraza en altura está sometida a fuertes presiones de viento y a una gran amplitud térmica. Por lo tanto, un cerramiento integral debe concebirse con perfilería de alta prestación. El uso de Doble Vidriado Hermético (DVH) es sumamente recomendado en los laterales para mantener la temperatura y reducir el alto nivel de decibeles del tráfico urbano. Asimismo, es importante recordar que agregar metros cuadrados cubiertos en una terraza (especialmente en edificios) suele requerir la revisión del reglamento de copropiedad y la consulta con profesionales para asegurar que la losa original soporte la carga estática de la nueva estructura de aluminio y vidrio.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué materiales son los más livianos para techar una terraza y no sobrecargar la losa? La combinación de estructura de aluminio y placas de policarbonato alveolar es la opción más ligera y segura para evitar sobrecargas.
- ¿Se puede hacer un cerramiento en una terraza que no tiene paredes a los costados? Sí, las estructuras integrales de aluminio son autoportantes, creando sus propios pilares y vigas para sostener el techo y los paños laterales.
- ¿Es necesario que el techo de la terraza tenga caída? Es estrictamente necesario. Se debe calcular una pendiente mínima para que el agua de lluvia escurra hacia las canaletas y bajadas pluviales.
- ¿Puedo instalar una parrilla dentro del nuevo espacio cerrado? Sí, pero es fundamental planificar previamente la salida del tiraje (campana y conducto) a través del techo de vidrio o policarbonato, utilizando zinguería específica.
- ¿El cerramiento integral sufre filtraciones en las esquinas? Si es fabricado e instalado por expertos, no. Se utilizan selladores poliuretánicos y un diseño de solapes que garantizan la estanqueidad en todas las uniones.
- ¿Cuánto tiempo lleva construir un cerramiento integral en una terraza? Gran parte del trabajo se realiza a medida en la fábrica. El ensamblaje in situ suele demorar entre 3 y 7 días hábiles dependiendo de la complejidad y dimensiones.